La estética Caraxiana

Por: Carmen Rodríguez Valdez

Leos Carax merece ser analizado dentro del espacio contemporáneo de la cinematografía, ya que su poética nos conduce a pensar sobre lo que es en la actualidad el cine y sus vertientes desde la protohistoria del cine hasta el cine clásico de Hollywood.

Carax empezó como aprendiz en Cahiers du cinéma al mando de  Sergey Daney y así aprendió sobre la crítica cinematográfica. A los 23 años hace su primera película; Boy Meets Girl (1984) una alegoría de lo que en guión se parafrasea como “chico conoce chica”.

 

Leos Carax dirigiendo a Juliette Binoche en Los amantes del pont Neuf.

La belleza visual de sus obras nos conducen sin lugar a duda a recordar a Jean Vigo y su obra tristemente mutilada L’Atalante.  La retribución de esas imágenes poéticas y ángulos impensables en Jean Vigo forman parte de un aprendizaje cinematográfico caraxiano único.

La cinematografía de Leos Carax nos remite al cine de la Nueva Ola francesa y a Godard como ícono de la Historia del cine.

Como todo creador, dice que no ve las películas después de terminarlas, porque sentiría que podrían haber sido mejores. Esta afirmación nos remite al documental Meeting Woody Allen (1986), realizado por Godard sobre dicho cineasta Newyorkino. Godard voló a Manhattan para encontrarse con su buddie  y hablar sobre cine, política y espacios cualquieras[1]. Allen le comenta a Godard que no visualiza sus películas después de terminarlas,  porque dice que se sentiría decepcionado de lo que pudieron haber sido y en realidad no lo son. La siempre cuestión del haber-sido del Das Sein de Heidegger, del ser del ser-ahí como conciencia y como potencia, que nos demuestran estos cineastas en sus obras ya sean de espacios como Paris, el caso de Carax-Godard o  Nueva York de Allen.

Carax, considerado el enfant terrible que aprendió demasiado rápido de los grandes cineasta, lo podríamos considerar como el chico que pudo ver sobre los hombros de gigantes, es decir; aprender a ver después de cada mirada como lo decía el gran Mizoguchi.

¿Un vanguardista? ¿Cuáles son sus influencias? ¿Es coincidente que Juliette Binoche haya sido su musa y con ello haber sostenido una relación de pareja, tal y como lo haría Godard con Anna Karina? ¿Es Bresson y el cinematógrafo un aspecto itinerante en la obra de Leos Carax? ¿Es el mundo del circo y Tod Browning y sus freaks una alegoría en su Mavuis Sang (1986), Les amants du Pont – Neuf (1991) en términos de deterioro corporal de sus protagonistas Denis Lavant y Juliette Binoche?

El cuerpo cinematográfico es indiscutiblemente un paradigma importantísimo en el cine contemporáneo. Planteamos a Denis Lavant como el gran contorsionista y dominador del mundo circense por antonomasia y a Juliette Binoche como la mujer que sufre una transformación corporal, ya que padecerá una metamorfosis a partir de una enfermedad degenerativa que poco a poco la llevará a la oscuridad.

El concepto de Freaks, es sustancial en este cineasta, ya que le interesan esos seres, esos cuerpos des-fragmentados, como si se tratasen de fantasmas o modelos bressonianos que se desplazan sin voluntad alguna.

Los indigentes en Los amantes del Pont Neuf,  el ventrílocuo en Mala Sangre, los desarraigados matones al estilo francés, el alter ego de Leos Carax; Alex (Denis Lavant) que escucha a David Bowie y su Modern Love como referencia universal en la música moderna, todos estos íconos, estos seres que deambulan en espacios geográficos identificables como una nación, pero que cuya existencia está marcada por una ficción cinematográfica de un espacio cualquiera de esa Cualidad- Potencia de su existencia como individuos, es lo que nos lleva a través de este sistema caraxiano.

La estética caraxiana en torno a la France con el blanco, azul y rojo, como lo haría Godard.

El ventrílocuo de Mala sangre no difiere mucho del personaje de Bresson y su diablo probablemente. Charles (Antoine Monnier) busca a los que sí saben andar, el ventrílocuo no tiene nada que perder y corre sin cesar al ritmo de David Bowie e irónicamente en Los amantes del Pont Neuf  por el deterioro de su cuerpo, se queda sin habla, que es lo que hace en Mala Sagre, hablar sin emitir palabra, hablar hacía sí mismo, como lo hacen varios personajes de James Joyce en sus libros.

La narrativa cinematográfica en el cine de Carax nos conduce al cine de la Nueva Ola francesa. Es indiscutible no pensar en la secuencia del baile en Band à part (1964), como referencia en Mala Sangre por el frenesí de Alex cuando correr al ritmo de  Modern Love . Toda una alegoría en el cine de Carax y su obsesión por lo moderno. Quentin Tarantino copía de los grandes maestros del cine, aspectos arquetipicos que los re-inventa y re-integra en base a su lenguage cinematografico. A algunas personas les parece novedoso lo que hace Tarantino, pero todo viene desde David Griffith, pero esa es otra historia.

Los íconos de Michel Piccoli, Denis Lavant y Juliette Binoche son utilizados como personajes que socavan una modernidad cinematográfica, son actores que fueron escogidos por el valor que le dan a la película y del significado que Carax les brinda en su propia mezcla ficcionaria entre cine negro y cine poético europeo. Es la mezcla perfecta entre los dos continentes desde la visión del cine de este director.

El rostro cinematográfico recae fuertemente en el significante Caraxiano, y con ello recurriremos a la cualidad potencia expuesta en un espacio cualquiera.

Es irrefutable que en la actualidad los cineastas contemporáneos  han sido impregnados por la ruptura visual del cinematógrafo fomentada por Jean Luc Godard. Ya sea desde mostrar a un personaje de espaldas, hasta la desfragmentación del cuerpo para formar una nueva dicotomía de narrativa textual.

Jean Luc Godard habla de toda una afirmación de ser él mismo la esencia del cine, de ese cine que ha evolucionado a través de su creador Griffith. Éste rompió con todos los paradigmas creados por su propia Historia del cine. Es por ello que Godard nos brinda su propia visión de una verdadera Historias del cine.

La iconografía en el cine de Leos Carax y de su contacto con Jean Yves Escoffier, nos brinda una visión de su desarrollo como creador. Además Carax cuenta con un escaso número de actores fetiches y equipo técnico. Ésta realidad la podemos relacionar con los hermanos Dardenne, Alexander Sokurov, Jean Vigo, Godard e Ingmar Bergman y otros cineastas que han tenido siempre en su equipo los mismos, ya sea el mismo director de Fotografía como el caso de Bergman y el gran Sven Nykvisk, o los actores fetiches de los Dardenne como lo son Olivier Gourmet y Jéremie Renier.

El cine de Leos Carax está lleno de referencias de nuestra realidad posmoderna, como es el caso de David Bowie, el llamar “americano” a una persona de Estados Unidos, la referencia de Carax como ciudadano franco-americano, la asociación documental de Carax hacía los homeless, que será una referencia con el discípulo de Werner Herzog el estadounidense Harmony Korine que en la actualidad tiene contacto con el “francés” y le dio el papel de Renard en su película Mr. Lonely (2007) y a Denis Lavant lo eleva al grado de ícono del mundo cinematográfico como lo fue el gran Chaplin.

Juliette Binoche en Mala Sangre, en un plano magistral en lo que concierne al estudio del espacio cinematográfico.

La referencia de ser franco-estadounidense nos introduce a la noción de esteta kierkeggano, ya que lo relacionamos directamente con el concepto de white trash sin patria. Carax en la actualidad ha realizado proyectos con Korine, el cual es un cineasta que se ha caracterizado por su referencias al cine trash posmoderno estadounidense. Este cine que tiene la referencias de Werner Herzog en el documentar esa “ficción” pero que en realidad acecha a los “actores” para que hagan lo que les dice, como si fuesen ellos mismo, tal es el caso de Kids (1995) cuyo guión escribió Korine y cuyos actores los eligió Larry Clark en las calles de Nueva York. Nuevamente el sentido de la calle, del espacio cualquiera como lo es la calle de una ciudad como Nueva York y en nuestro caso del espacio cualquiera Caraxiano – Parisino, que es de lo que el lector podrá percibir al gozar de la estética caraxiana.


[1] Nos referimos al espacio cualquiera de la isla de Manhattan como el imaginario presente en la filmografía de Woody Allen y de la que Godard hace referencia en diversos aspectos de cómo filmo dicha entorno y sus casas.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s